El día de año nuevo {Comentarios desactivados}
Vládimir Fiódorovich Odóievski
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
978-84-937466-8-1
Vládimir Fiódorovich Odóievski
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
978-84-937466-8-1
Traducción: James y Marian Womack
Edición y prólogo: Sergi Bellver
978-84-938246-0-0
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Almudena Guzmán
978-84-937466-6-7
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Elvira Navarro
978-84-937466-2-9
No es muy conocido el hecho de que Dostoievski comenzara su carrera como escritor de historias cómicas y grotescas. “Todos hemos salido de debajo de la levita de Gógol”, dijo en una ocasión. El presente volumen acerca al lector al Dostoievski poco conocido del estilo humorístico de estas primeras obras. Sarcástico y por momentos cruel, el autor cataliza las formas de la farsa y el melodrama de una manera puramente dovstoievskiana, logrando una aguda crítica social.
Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881): Autor de cuatro novelas —Crimen y castigo (1866); El idiota (1868); Los demonios (1872); y Los hermanos Karamázov (1880)— consideradas como obras clave de la literatura no solo rusa sino mundial. A sus obras menores, como las que presentamos en La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama, no les falta el genio que caracterizó al autor.
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Espido Freire
978-84-937466-1-2
Baratynski “El anillo”
Somov “El hombre lobo”
Zagoskin “Visitantes inesperados”
Pogorelski “La vendedora de pasteles”
Karamzin “La isla de Bornholm”
Lermontov “Stuss”
Adoradores del diablo, hombres lobo, locura y magia. A principios del siglo diecinueve, muchos escritores rusos comenzaron a interesarse por los cuentos tradicionales de su país, y a escribir historias que reflejaban el trasfondo de locura e inestabilidad del carácter ruso. Fueron los instigadores de la tradición de escritura gótica que ha florecido en oposición a la literatura realista a lo largo de los pasados doscientos años.
Rusia Gótica ofrece algunos ejemplos de la tradición del relato gótico ruso, escritos por los autores más cautivadores de este importante periodo de la literatura eslava. Rebeldes, satíricos, filosóficos, o simplemente interesados en hacer temblar al lector, esta colección ofrece una mirada fascinante a la trastienda de la literatura rusa.
Nikolai Mijailovich Karamzín (1766-1826): Uno de los padres de la lengua literaria rusa, fue así mismo un gran innovador en los géneros literarios. Con “La isla de Bornholm”, introdujo el cuento gótico europeo a los rusos.
Mijail Yúrevich Lérmontov (1814-1841): tuvo una vida romántica dedicado a la aventura, hasta su temprana muerte en un duelo con solo 27 años. Su prosa y su poesía son las de un hombre joven: juegos literarios, cinismo adolescente, prestando especial atención a la emoción. “Stuss” muestra su lado mas técnicamente avanzado, un juego deliberadamente incumplido que se ríe de las convenciones del género gótico.
Yevgeni Abrámovich Baratynski (1800-1844): El premio Nobel ruso Josef Brodski creía que Baratynski era “mejor poeta que Pushkin”. Su prosa se encuentra caracterizada por los mismos logros imaginativos e inteligencia filosófica que su poesía, como demuestra la historia corta “Persten” (“El anillo”).
Orest Mijáilovich Sómov (1793-1833): Ucraniano de nacimiento, Sómov celebraba el conocimiento local, el folclore y la historia, pero en el relato “Óboroten” (“El hombre lobo”) éstos son eclipsados por el misticismo y la magia.
Mijail Nikoláievich Zagoskin (1789-1852): Novelista muy influenciado por Sir Walter Scott, patriota y nacionalista, el trabajo de Zagoskin influyó en la escritura histórica y fantástica de Pushkin. Rinde homenaje a la historia rusa y los personajes típicos del país, como en su relato “Nezhdánnye Gosti” (“Visitantes inesperados”).
Antoni Pogorelski (1787-1836): La historia de Pogorelski “Lafertóvskaia Makóvnitsa” (“La vendedora de pasteles”), el primer cuento gótico ruso, fue extensamente leído e imitado: el relato de Pushkin “Grobovschik” (“El dueño de la funeraria”) de sus Historias de Belkin, es una respuesta al relato, deliberadamente extenso, de Pogorelski.
Traducción: James y Marian Womack
Prólogo: Philip Bullock, Universidad de Oxford
978-84-937466-0-5
Al final de su carrera, Pushkin realizó la transición entre poesía y prosa, y demostró tanta genialidad en este género como en el que se dio a conocer. Dicha prosa, de forma especial Historias de Belkin, contiene muchas de las virtudes de su poesía: claridad, coherencia e ingenio. Estos cuentos, destinados a familiarizar a la audiencia lectora de San Petersburgo con las “clases bajas”, contribuyeron a identificar a Pushkin con la figura de escritor nacional de Rusia, un hombre con un abanico de simpatías tan extenso como “tipos” de gente existían en la sociedad que habitaba.
Alexander Pushkin (1799-1837): nacido en una familia aristocrática, es considerado el creador de la moderna literatura rusa. Ciertamente, se trata de su mayor figura en su transición desde la influencia francesa a una forma distintivamente rusa. En su breve carrera –interrumpida antes de tiempo por su muerte en un duelo– Pushkin fraguó el lenguaje literario moderno ruso.